FF CONTACTO,   Cuando parece como si el fin hubiese sido...
 
Cuando parece como si el fin hubiese sido alcanzado, el designio logrado, y que el hombre no tiene ya nada más que hacer, justamente entonces, cuando parece que lo mejor para él es comer, beber y vivir a sus anchas, a manera de las bestias, y sumido en el mortal escepticismo,  entonces, de hecho, si mirar quisiese tan sólo, las Puertas de Oro ante él están. Con la cultura del siglo en su interior, y habiéndose perfectamente asimilado que él es una encarnación de la misma, entonces está en disposición de intentar el gran paso, que a pesar de ser en absoluto posible; es intentado por tan pocos, aun entre aquellos que pueden hacerlo. Es intentado tan raras veces, en parte a causa de las profundas dificultades que le rodean, pero mucho más influye en lo mismo el que no se convenza el hombre de que ésta es la dirección, en la actualidad, en la que la satisfacción y el placer tienen que ser obtenidos. Cada individuo se siente atraído por ciertos placeres; cada uno de los hombres conoce que en una o en otra especie de sensación encuentra sus mayores delicias. Y naturalmente, durante su vida, a ella de un modo sistemático se dirige no de otra manera el girasol hacia el sol se vuelve, y el lirio sobre el agua se inclina. Pero está luchando continuamente con un hecho terrible que oprime su alma, o sea que tan pronto como ha obtenido su placer, lo pierde, y una vez más tiene que andar en su busca. Más que esto, jamás en la actualidad lo alcanza, porque en el momento final le escapa. Le sucede esto, porque procura coger lo que es impalpable, y satisfacer la sed de su alma con la sensación, por medio del contacto de los objetos externos. ¿Cómo puede lo que es exterior satisfacer, o tan siquiera gustar, al hombre interno, que es el que reina en el interior, y que no tiene ojos para la materia, ni manos para tocar los objetos, ni sentidos con los cuales enterarse de lo que fuera de sus mágicas paredes existe?. Aquellas encantadas barreras que le rodean carecen de límites, porque está en todas partes; debe ser descubierto en todas las cosas vivientes, y no puede concebirse sin él ninguna parte del universo, si éste es considerado como un todo coherente. Si desde el principio no se concede lo anterior, es completamente inútil el considerar la cuestión de lavida. A la verdad, la vida carece de significación, a menos de ser universal y coherente y a menos que sostengamos nuestra existencia a causa del hecho de que somos una parte de aquello que es; no por razón de nuestra propia existencia. 
Este es uno de los más importantes factores en el desenvolvimiento del hombre, el reconocer el profundo y completo reconocimiento de la ley de universal unidad y coherencia. La separación que existe entre los individuos, entre los mundos, entre los diversos polos del universo y de la vida, la fantasía mental y física llamada espacio, es una pesadilla de la imaginación humana. Que las pesadillas existen, y que existen sólo para atormentar, no hay niño que no lo sepa, y lo que necesitamos es la facultad de distinguir entre la tan fantasmagoría del cerebro que a nosotros únicamente concierne, y la fantasmagoría de la vida diaria, en la cual otros también están interesados. Esta regla se aplica también al caso más amplio. 

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Cuando parece como si el fin hubiese sido alcanzado, el designio logrado, y que el hombre no tiene ya nada más que hacer, justamente entonces, cuando parece que lo mejor para él es comer, beber y vivir a sus anchas, a manera de las bestias, y sumido en el mortal escepticismo,  entonces, de hecho, si mirar quisiese tan sólo, las Puertas de Oro ante él están. Con la cultura del siglo en su interior, y habiéndose perfectamente asimilado que él es una encarnación de la misma, entonces está en disposición de intentar el gran paso, que a pesar de ser en absoluto posible; es intentado por tan pocos, aun entre aquellos que pueden hacerlo. Es intentado tan raras veces, en parte a causa de las profundas dificultades que le rodean, pero mucho más influye en lo mismo el que no se convenza el hombre de que ésta es la dirección, en la actualidad, en la que la satisfacción y el placer tienen que ser obtenidos. Cada individuo se siente atraído por ciertos placeres; cada uno de los hombres conoce que en una o en otra especie de sensación encuentra sus mayores delicias. Y naturalmente, durante su vida, a ella de un modo sistemático se dirige no de otra manera el girasol hacia el sol se vuelve, y el lirio sobre el agua se inclina. Pero está luchando continuamente con un hecho terrible que oprime su alma, o sea que tan pronto como ha obtenido su placer, lo pierde, y una vez más tiene que andar en su busca. Más que esto, jamás en la actualidad lo alcanza, porque en el momento final le escapa. Le sucede esto, porque procura coger lo que es impalpable, y satisfacer la sed de su alma con la sensación, por medio del contacto de los objetos externos. ¿Cómo puede lo que es exterior satisfacer, o tan siquiera gustar, al hombre interno, que es el que reina en el interior, y que no tiene ojos para la materia, ni manos para tocar los objetos, ni sentidos con los cuales enterarse de lo que fuera de sus mágicas paredes existe?. Aquellas encantadas barreras que le rodean carecen de límites, porque está en todas partes; debe ser descubierto en todas las cosas vivientes, y no puede concebirse sin él ninguna parte del universo, si éste es considerado como un todo coherente. Si desde el principio no se concede lo anterior, es completamente inútil el considerar la cuestión de lavida. A la verdad, la vida carece de significación, a menos de ser universal y coherente y a menos que sostengamos nuestra existencia a causa del hecho de que somos una parte de aquello que es; no por razón de nuestra propia existencia.

Este es uno de los más importantes factores en el desenvolvimiento del hombre, el reconocer el profundo y completo reconocimiento de la ley de universal unidad y coherencia. La separación que existe entre los individuos, entre los mundos, entre los diversos polos del universo y de la vida, la fantasía mental y física llamada espacio, es una pesadilla de la imaginación humana. Que las pesadillas existen, y que existen sólo para atormentar, no hay niño que no lo sepa, y lo que necesitamos es la facultad de distinguir entre la tan fantasmagoría del cerebro que a nosotros únicamente concierne, y la fantasmagoría de la vida diaria, en la cual otros también están interesados. Esta regla se aplica también al caso más amplio.

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