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RESPETO A LA VIDA -13
 
"La verdadera benevolencia o compasión, se extiende a través de toda existencia y se entiende con el sufrimiento de toda criatura capaz de sentir"
 
Joseph Addison
 

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RESPETO A LA VIDA -13

 

"La verdadera benevolencia o compasión, se extiende a través de toda existencia y se entiende con el sufrimiento de toda criatura capaz de sentir"

 

Joseph Addison

 

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LA BUSQUEDA -14
SU IMPORTANCIA Y PRACTICIDAD
La Búsqueda es la aventura más importante esn la experiencia humana.
Quien se halla en el umbral de este Sendero está a punto de comenzar la travesía última y más grandiosa de todas, una travesía que continuará hasta el final de sus días.
Una vez iniciada, no se puede regresar ni abandonarla, salvo temporalmente.
Y puesto que es la actividad más importante y gloriosa jamás emprendida, sus recompensas son proporcionales. 
Hay quien no puede apostar demasiado por el resultado de esos elevados esfuerzos.
Incluso todo lo que el mundo puede ofrecernos está muy por debajo de lo que la Búsqueda nos puede ofrecer.
Si nos reclama sacrificios externos y renunciamientos internos, la compensación será más que justa.
Al final, ganamos inmensamente más de lo que perdemos.
Por eso, ¿quién no se libera si la Búsqueda nos pide que lo hagamos?
El significado y el fin de ese trabajo consiste en despertar al hombre para que vea ciertas verdades: que el elemento intuitivo es tremendamente más importante que el intelectual, y precisamente tan cultivable si se lo persigue a través de la meditación; que a experiencia mística es lo más valioso de toda la experiencia y que, entre los medios humanos disponibles, la Búsqueda es el esfuerzo que más vale la pena.
Si hay algo que el ser humano debería aprender, después de los necesarios estudios preliminares de cómo existir y sobrevivir en este mundo de una manera sana y sabia, es el estudio de la propia consciencia del hombre: no se trata del un catálogo de los numerosos pensamientos que juegan dentro de esa consciencia, sino de una investigación profunda de su naturaleza en sí misma, de su propio yo puro y no adulterado.
Ésta es la causa superior por la que realmente vale la pena trabajar, es el propósito espiritual que hace que valga la pena vivir.
Primeramente, descubriendo al Yo Superior y, en segundo lugar, rindiéndose a éste, el hombre cumple el propósito de su vida en la tierra.

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LA BUSQUEDA -14

SU IMPORTANCIA Y PRACTICIDAD

La Búsqueda es la aventura más importante esn la experiencia humana.

Quien se halla en el umbral de este Sendero está a punto de comenzar la travesía última y más grandiosa de todas, una travesía que continuará hasta el final de sus días.

Una vez iniciada, no se puede regresar ni abandonarla, salvo temporalmente.

Y puesto que es la actividad más importante y gloriosa jamás emprendida, sus recompensas son proporcionales.

Hay quien no puede apostar demasiado por el resultado de esos elevados esfuerzos.

Incluso todo lo que el mundo puede ofrecernos está muy por debajo de lo que la Búsqueda nos puede ofrecer.

Si nos reclama sacrificios externos y renunciamientos internos, la compensación será más que justa.

Al final, ganamos inmensamente más de lo que perdemos.

Por eso, ¿quién no se libera si la Búsqueda nos pide que lo hagamos?

El significado y el fin de ese trabajo consiste en despertar al hombre para que vea ciertas verdades: que el elemento intuitivo es tremendamente más importante que el intelectual, y precisamente tan cultivable si se lo persigue a través de la meditación; que a experiencia mística es lo más valioso de toda la experiencia y que, entre los medios humanos disponibles, la Búsqueda es el esfuerzo que más vale la pena.

Si hay algo que el ser humano debería aprender, después de los necesarios estudios preliminares de cómo existir y sobrevivir en este mundo de una manera sana y sabia, es el estudio de la propia consciencia del hombre: no se trata del un catálogo de los numerosos pensamientos que juegan dentro de esa consciencia, sino de una investigación profunda de su naturaleza en sí misma, de su propio yo puro y no adulterado.

Ésta es la causa superior por la que realmente vale la pena trabajar, es el propósito espiritual que hace que valga la pena vivir.

Primeramente, descubriendo al Yo Superior y, en segundo lugar, rindiéndose a éste, el hombre cumple el propósito de su vida en la tierra.

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RESPETO A LA VIDA -12
"El amor de los animales es un impulso universal, un espacio común en el que todos nos podemos encontrar. 
 
Amando y entendiendo a los animales, tal vez nosotros los humanos podamos entendernos” 
 
Louis J. Camuti
 

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RESPETO A LA VIDA -12


"El amor de los animales es un impulso universal, un espacio común en el que todos nos podemos encontrar.

 

Amando y entendiendo a los animales, tal vez nosotros los humanos podamos entendernos”

 

Louis J. Camuti

 

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ROBERT BROWNING
 
Pinturas antiguas en Florencia
La primera mañana de marzo en que truena La anguila da un salto en el agua, eso dicen; Cuando yo me asomé por el arco de aloe De la entrada a la villa, en tibio día de marzo, Rayo alguno brillaba, ni retumbaba el trueno Allá abajo en el valle, en donde blanca y ancha, Lavada por el oro acuoso matutino Florencia se extendía por toda la ladera. El puente y el río, las plazas y las calles Ante mí se ofrecían; estaban a mi alcance A través del translúcido baño de aire vivo Cual si fueran visiones de bola de cristal. Y de cuanto yo vi y de cuanto alabé, Lo más digno de encomio y más bello a la vista Fue ese asombroso campanario de Giotto. Pero, ¿qué causó en mí más allá del asombro? Dime Giotto, ¿cómo, con esa alma tuya Has podido engañarme cuando tanto te amaba? Si bien un corazón aguanta algún desprecio, No deja de sentir, ¡sabedlo tú y los tuyos! La verdad, yo no sé por qué habría de importarme El romper un silencio que a ellos les conviene; Mas la cosa resulta ya menos llevadera Cuando veo que un Giotto se une a los demás. Rodeado de olivos que estampan todo el cielo Marcando en el azul sus ramas y sus hojas (Las hojas afiladas que nunca se les caen) Por el arco de aloe solía yo asomarme Y observaba, a lo largo de las tardes de invierno, Gracias a un don que Dios a veces me concede, En las suaves puestas de esos soles cual lunas, Quién andaba en Florencia, además de sus gentes. Podían regatear, cantar, ir y venir Por placer o por lucro, los hombres de Florencia: En verdad mi interés no se centraba en ellos Sino en las celdas huecas de la colmena humana; En la arcada del claustro, la sala de capítulo El ábside, transepto o nave de la iglesia; La cripta, vislumbrada palpando y con antorcha Y la fachada alzada para que el sol la afeite. Dondequiera que un fresco se desprende y se cae, Dondequiera que un contorno se debilita y mengua Hasta que en la pintura la vida se detiene, Hay Uno a quien le duele ese latir más débil, Que desea que el yeso no abandone el ladrillo Y que el color no escape del todo a la escayola. Un león que sucumbe ante la coz de un asno: La agraviada y gran alma de un Maestro antiguo. Ocurre que a este mundo y a todo el mal que causa Le pueden dar la espalda, seguros en la gloria, Miguel y Rafael, en torno a cuyas obras Pululáis y zumbáis, ¡gentes de poco seso! ¿Se contraen sus ojos a la escala terrena Ahora que les es dado ver a Dios cara a cara, Y han llegado, además -espero- a ser poetas? Días festivos disfrutan allí, en todo caso. ¡Mucho les importáis con vuestras alabanzas! Pero, ¿podrán librarse las almas agraviadas De un mundo en que su obra provoca gran bullicio, Donde los apodáis, gentes de poco seso, El Viejo Maestro Tal y el Primitivo Cual, Sin caer en que Viejo da igual que Primitivo, Que un hermano más joven sucede a otro mayor Y que existió un Da Vinci porque antes hubo un Dello? Y aquí, donde podrían servir vuestros elogios Y una palabra amable, o dos, ayudarían, Según vuestra racial costumbre el mastín gruñe Y ladra una camada de caniches cachorros. ¿No habrá ni una palabra para ese Stefano De frente prominente, en tiempos, y brillante, A quien se conoció, por su sin par pintura, Como el Imitador de la Naturaleza? Ahí tenéis al Maestro; ¡contemplad, pues, amigos, En qué queda la obra de un hombre! La planea, La hace y perfecciona, además se disculpa Por todos sus esfuerzos, pero después, ¡sic transit! ¡Más felices trabajan los ciegos ahorrativos, Vuelto hacia arriba el ojo, ocupada la mano, Sin mirar de soslayo la moneda del otro! Es mirar hacia abajo lo que produce vértigo.

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ROBERT BROWNING

 

Pinturas antiguas en Florencia

La primera mañana de marzo en que truena
La anguila da un salto en el agua, eso dicen;
Cuando yo me asomé por el arco de aloe
De la entrada a la villa, en tibio día de marzo,
Rayo alguno brillaba, ni retumbaba el trueno
Allá abajo en el valle, en donde blanca y ancha,
Lavada por el oro acuoso matutino
Florencia se extendía por toda la ladera.



El puente y el río, las plazas y las calles
Ante mí se ofrecían; estaban a mi alcance
A través del translúcido baño de aire vivo
Cual si fueran visiones de bola de cristal.
Y de cuanto yo vi y de cuanto alabé,
Lo más digno de encomio y más bello a la vista
Fue ese asombroso campanario de Giotto.
Pero, ¿qué causó en mí más allá del asombro?



Dime Giotto, ¿cómo, con esa alma tuya
Has podido engañarme cuando tanto te amaba?
Si bien un corazón aguanta algún desprecio,
No deja de sentir, ¡sabedlo tú y los tuyos!
La verdad, yo no sé por qué habría de importarme
El romper un silencio que a ellos les conviene;
Mas la cosa resulta ya menos llevadera
Cuando veo que un Giotto se une a los demás.



Rodeado de olivos que estampan todo el cielo
Marcando en el azul sus ramas y sus hojas
(Las hojas afiladas que nunca se les caen)
Por el arco de aloe solía yo asomarme
Y observaba, a lo largo de las tardes de invierno,
Gracias a un don que Dios a veces me concede,
En las suaves puestas de esos soles cual lunas,
Quién andaba en Florencia, además de sus gentes.



Podían regatear, cantar, ir y venir
Por placer o por lucro, los hombres de Florencia:
En verdad mi interés no se centraba en ellos
Sino en las celdas huecas de la colmena humana;
En la arcada del claustro, la sala de capítulo
El ábside, transepto o nave de la iglesia;
La cripta, vislumbrada palpando y con antorcha
Y la fachada alzada para que el sol la afeite.



Dondequiera que un fresco se desprende y se cae,
Dondequiera que un contorno se debilita y mengua
Hasta que en la pintura la vida se detiene,
Hay Uno a quien le duele ese latir más débil,
Que desea que el yeso no abandone el ladrillo
Y que el color no escape del todo a la escayola.
Un león que sucumbe ante la coz de un asno:
La agraviada y gran alma de un Maestro antiguo.



Ocurre que a este mundo y a todo el mal que causa
Le pueden dar la espalda, seguros en la gloria,
Miguel y Rafael, en torno a cuyas obras
Pululáis y zumbáis, ¡gentes de poco seso!
¿Se contraen sus ojos a la escala terrena
Ahora que les es dado ver a Dios cara a cara,
Y han llegado, además -espero- a ser poetas?
Días festivos disfrutan allí, en todo caso.



¡Mucho les importáis con vuestras alabanzas!
Pero, ¿podrán librarse las almas agraviadas
De un mundo en que su obra provoca gran bullicio,
Donde los apodáis, gentes de poco seso,
El Viejo Maestro Tal y el Primitivo Cual,
Sin caer en que Viejo da igual que Primitivo,
Que un hermano más joven sucede a otro mayor
Y que existió un Da Vinci porque antes hubo un Dello?



Y aquí, donde podrían servir vuestros elogios
Y una palabra amable, o dos, ayudarían,
Según vuestra racial costumbre el mastín gruñe
Y ladra una camada de caniches cachorros.
¿No habrá ni una palabra para ese Stefano
De frente prominente, en tiempos, y brillante,
A quien se conoció, por su sin par pintura,
Como el Imitador de la Naturaleza?



Ahí tenéis al Maestro; ¡contemplad, pues, amigos,
En qué queda la obra de un hombre! La planea,
La hace y perfecciona, además se disculpa
Por todos sus esfuerzos, pero después, ¡sic transit!
¡Más felices trabajan los ciegos ahorrativos,
Vuelto hacia arriba el ojo, ocupada la mano,
Sin mirar de soslayo la moneda del otro!
Es mirar hacia abajo lo que produce vértigo.

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REFLEXIONES -67
“No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con el color de justicia” 
Montesquieu
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REFLEXIONES -67

“No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con el color de justicia”

Montesquieu

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LA BUSQUEDA -13
La mística inferior puede hacer que un hombre pierda interés en su vida externa, mientras que la mística superior da un interés nuevo porque es un interés más divino.
Si la primera puede debilitarlo, la segunda lo vivificará.
El término “espiritual” se usa con demasiada imprecisión, hoy en día.
Incluye en sus dominios (pero se haya limitada) a ciertos estados de la consciencia mística, ciertas experiencias religiosas de carácter mental, actitudes elevadamente morales y reacciones emocionales sin carácter mundano.
De manera que a hombres se lo puede llamar “sumamente espiritual” aunque tal vez no hay tenido experiencia mística alguna, cuando lo que se quiere significar es que él es “sumamente moral”.
Nadie, ni siquiera sus más ásperos críticos, puede cuestionar la pureza y la nobleza de su ética, por más que cuestione la exactitud de su metafísica.
Ésta no es una búsqueda que trate de tentar a los eventuales aspirantes ofreciéndoles prosperidad o sobornándolos con satisfacer sus deseos.
La Búsqueda no está dentro de la jurisdicción particular de un grupo, una secta, una escuela o un oficio religioso en especial.
Ése es un concepto estrecho que debe ser firmemente repudiado.
Se trata de la Búsqueda de la vida misma, de la necesidad del yo por comprender su propio ser.
A la Búsqueda no se la ha de contemplar  como algo añadido a su vida.
Más bien ha de ser su vida misma.
Esa atormentadora sensación de que en su propia experiencia falta un estado espiritual, lo inducirá a buscarlo continuamente.
Pero su vida entera deberá constituir la Búsqueda, y todo su ser deberá dedicarse a ella.
Si se adopta el criterio más amplio posible, todas las distintas secciones de su acción y de su pensamiento son inseparables de la cantidad de espiritualidad que en un hombre existe.
La verdad debe pasar de sus labios a su vida.
Y este pasaje sólo será posible cuando no tanga sentido la vida misma sin la Búsqueda.
Sólo el principiante necesita pensar que la Búsqueda está separada de la vida común, y que es algo especial, aislado e independiente.
El más experto sabe que la Búsqueda debe llegar a ser, para esa vida, el canal mismo.
La Búsqueda no es algo separado de la vida misma.
No podemos prescindir del sentido común ni del equilibrio, en relación con ella.
Ningún elemente de la vida puede tomarse con demasiada solemnidad, como si constituyese la totalidad de la vida misma, sin alterar el equilibrio.

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LA BUSQUEDA -13

La mística inferior puede hacer que un hombre pierda interés en su vida externa, mientras que la mística superior da un interés nuevo porque es un interés más divino.

Si la primera puede debilitarlo, la segunda lo vivificará.

El término “espiritual” se usa con demasiada imprecisión, hoy en día.

Incluye en sus dominios (pero se haya limitada) a ciertos estados de la consciencia mística, ciertas experiencias religiosas de carácter mental, actitudes elevadamente morales y reacciones emocionales sin carácter mundano.

De manera que a hombres se lo puede llamar “sumamente espiritual” aunque tal vez no hay tenido experiencia mística alguna, cuando lo que se quiere significar es que él es “sumamente moral”.

Nadie, ni siquiera sus más ásperos críticos, puede cuestionar la pureza y la nobleza de su ética, por más que cuestione la exactitud de su metafísica.

Ésta no es una búsqueda que trate de tentar a los eventuales aspirantes ofreciéndoles prosperidad o sobornándolos con satisfacer sus deseos.

La Búsqueda no está dentro de la jurisdicción particular de un grupo, una secta, una escuela o un oficio religioso en especial.

Ése es un concepto estrecho que debe ser firmemente repudiado.

Se trata de la Búsqueda de la vida misma, de la necesidad del yo por comprender su propio ser.

A la Búsqueda no se la ha de contemplar  como algo añadido a su vida.

Más bien ha de ser su vida misma.

Esa atormentadora sensación de que en su propia experiencia falta un estado espiritual, lo inducirá a buscarlo continuamente.

Pero su vida entera deberá constituir la Búsqueda, y todo su ser deberá dedicarse a ella.

Si se adopta el criterio más amplio posible, todas las distintas secciones de su acción y de su pensamiento son inseparables de la cantidad de espiritualidad que en un hombre existe.

La verdad debe pasar de sus labios a su vida.

Y este pasaje sólo será posible cuando no tanga sentido la vida misma sin la Búsqueda.

Sólo el principiante necesita pensar que la Búsqueda está separada de la vida común, y que es algo especial, aislado e independiente.

El más experto sabe que la Búsqueda debe llegar a ser, para esa vida, el canal mismo.

La Búsqueda no es algo separado de la vida misma.

No podemos prescindir del sentido común ni del equilibrio, en relación con ella.

Ningún elemente de la vida puede tomarse con demasiada solemnidad, como si constituyese la totalidad de la vida misma, sin alterar el equilibrio.

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RESPETO A LA VIDA -11
“De 135 criminales, incluyendo ladrones y violadores, 118 admitieron que cuando eran más pequeños quemaron, colgaron y apuñalaron animales domésticos”

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RESPETO A LA VIDA -11


De 135 criminales, incluyendo ladrones y violadores, 118 admitieron que cuando eran más pequeños quemaron, colgaron y apuñalaron animales domésticos”

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REFLEXIONES -66
“Un Estado es gobernado mejor por un hombre bueno, que por una buena ley.” 
Aristóteles
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REFLEXIONES -66

“Un Estado es gobernado mejor por un hombre bueno, que por una buena ley.”

Aristóteles

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Frases de Filósofos e iniciados -11
 
"No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a descubrirlo en su interior.". 
 
Galileo Galilei

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Frases de Filósofos e iniciados -11

 

"No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a descubrirlo en su interior.".

 

Galileo Galilei

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LA BUSQUEDA -12
El Yoga Vasistha expresa: “Hay dos clases de senderos que conducen hacia la liberación.
Ahora préstales oído.
Si sin el mínimo desliz, uno debe seguir el sendero establecido por un Maestro, el error menguará y el resultado será la emancipación, en el nacimiento mismo cuando fue iniciado por su Gurú o en algún nacimiento sucesivo.
El otro sendero es aquel en el que la mente, ligeramente fortalecida con un conocimiento inmaculado y espontáneo, medita incesantemente sobre éste, y entonces desciende el verdadero jnana, como fruto que cae inesperadamente de lo alto”
Hay niveles de la mente que son primarios y secundarios y, en consecuencia, hay productos primarios y secundarios.
Los primeros son captaciones, los segundos son intuiciones.
Los sabios hablan desde el nivel más elevado; los místicos tienen contemplaciones, mientras que el genio habla, escribe, pinta y compone música desde niveles secundarios.
La consciencia primaria está elevadamente gozosa, pero en calma; la consciencia secundaria está elevadamente gozosa, pero agitada.
La primera no modifica su estado de ánimo fijo pero la segunda cae en el arrobamiento, el éxtasis y la vaga ensoñación.
¿La vida interior no puede conciliarse con la vida del mundo?
Las disciplinas y prácticas religiosas místicas se basan, habitualmente, en esa inconciliabilidad fundamental.
La enseñanza tradicional también asevera esto, habitualmente.
Sin embargo, eso es verdad: “Entonces –como una vez, escépticamente, Ramana Maharshi me dijo- no hay esperanza para la humanidad”
Ésta es una enseñanza que lo prepara a uno para encontrar una vida interior profunda sin abandonar, necesariamente, la vida exterior activa.
Es una enseñanza que nos prepara para encontrar una vida interior profunda sin abandonar, necesariamente, la vida exterior activa.
Es una enseñanza que puede guiarnos a través de este mundo, sin ser ella misma mundana.

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LA BUSQUEDA -12

El Yoga Vasistha expresa: “Hay dos clases de senderos que conducen hacia la liberación.

Ahora préstales oído.

Si sin el mínimo desliz, uno debe seguir el sendero establecido por un Maestro, el error menguará y el resultado será la emancipación, en el nacimiento mismo cuando fue iniciado por su Gurú o en algún nacimiento sucesivo.

El otro sendero es aquel en el que la mente, ligeramente fortalecida con un conocimiento inmaculado y espontáneo, medita incesantemente sobre éste, y entonces desciende el verdadero jnana, como fruto que cae inesperadamente de lo alto”

Hay niveles de la mente que son primarios y secundarios y, en consecuencia, hay productos primarios y secundarios.

Los primeros son captaciones, los segundos son intuiciones.

Los sabios hablan desde el nivel más elevado; los místicos tienen contemplaciones, mientras que el genio habla, escribe, pinta y compone música desde niveles secundarios.

La consciencia primaria está elevadamente gozosa, pero en calma; la consciencia secundaria está elevadamente gozosa, pero agitada.

La primera no modifica su estado de ánimo fijo pero la segunda cae en el arrobamiento, el éxtasis y la vaga ensoñación.

¿La vida interior no puede conciliarse con la vida del mundo?

Las disciplinas y prácticas religiosas místicas se basan, habitualmente, en esa inconciliabilidad fundamental.

La enseñanza tradicional también asevera esto, habitualmente.

Sin embargo, eso es verdad: “Entonces –como una vez, escépticamente, Ramana Maharshi me dijo- no hay esperanza para la humanidad”

Ésta es una enseñanza que lo prepara a uno para encontrar una vida interior profunda sin abandonar, necesariamente, la vida exterior activa.

Es una enseñanza que nos prepara para encontrar una vida interior profunda sin abandonar, necesariamente, la vida exterior activa.

Es una enseñanza que puede guiarnos a través de este mundo, sin ser ella misma mundana.

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