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El movimiento de las olas, día y noche, viene del mar, tú ves las olas, pero, 
¡Qué extraño!
No ves el mar.
RUMI

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El movimiento de las olas, día y noche, viene del mar, tú ves las olas, pero,

¡Qué extraño!

No ves el mar.

RUMI

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REFLEXIONES -60
 
"John Stuart Mill, (Filósofo Inglés) en su ensayo ‘Sobre la libertad’ dice: 
Si toda la especie humana no tuviera más que una opinión y solamente una persona fuera de la opinión contraria, no sería más justo que la humanidad impusiera silencio a ésta sola persona; y que si ésta misma persona, tuviese poder suficiente para hacerlo, lo ejerciera para imponer silencio al resto de la humanidad.” 
Citado por Miguel Ángel D`Addario

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REFLEXIONES -60

 

"John Stuart Mill, (Filósofo Inglés) en su ensayo ‘Sobre la libertad’ dice:

Si toda la especie humana no tuviera más que una opinión y solamente una persona fuera de la opinión contraria, no sería más justo que la humanidad impusiera silencio a ésta sola persona; y que si ésta misma persona, tuviese poder suficiente para hacerlo, lo ejerciera para imponer silencio al resto de la humanidad.”

Citado por Miguel Ángel D`Addario

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EL MISTERIO DE LOS UMBRALES -6  
Todo el pasado nos demuestra que la dificultad no es ninguna excusa para cejar en la empresa, y mucho menos para caer en la desesperación: de otra manera, el mundo hubiera carecido de muchas de las maravillas de la civilización. Consideremos, por lo tanto, la cosa lo más seriamente posible, habiendo desde luego familiarizado nuestra inteligencia con la idea de qué aquello no es imposible. La gran dificultad inicial es mantener vivo el interés hacia aquello que es invisible. Debe hacerse esto diariamente, y sólo tenemos que observar la manera cómo se verifica, con objeto de ajustar a lo mismo nuestra conducta. Todo inventor mantiene firmemente su interés hacia aquello que es invisible; y por completo depende de la firmeza de su concentración, el que triunfe o que fracase en su empresa. El poeta, que en el momento de su creación, la considera como aquello por lo cual vive, ve lo invisible y oye lo inaudible. Probablemente en esta última analogía, existe una clave en cuanto a la manera de conducirse para que el éxito en este viaje hacia la desconocida frontera (“de donde” a la verdad, “ningún viajero vuelve”) se logre. Se aplica también al inventor, y a todo aquel que sobresale del ordinario nivel físico y mental de la humanidad. La clave existe en aquella palabra: Creación. 
Con frecuencia, la palabra “crear” es comprendida por la inteligencia ordinaria como sinónima de la idea de producir algo de la nada. A todas luces, no es ésta su significación. Mentalmente, nos vernos obligados a proveer de caos a nuestro Creador, para que con el mismo pueda dar origen a los mundos. El labrador, que es el productor típico de la vida social, debe tener a su disposición, sus materiales, su tierra, su cielo, lluvia, sol y semillas para introducir en el seno de la tierra; no puede producir nada de nada. Del vacío no puede brotar la naturaleza; más allá, detrás, o en el interior de la misma existe aquel material con el que se ha revestido ella, gracias a nuestro deseo por un universo. Es un hecho evidente el que las semillas, la tierra, el aire y el agua, que las hace germinar, existen en cada plano de acción. Si habláis con un inventor, encontraréis que mucho más allá de aquello de lo cual actualmente se ocupa, percibe siempre algo todavía por hacer, algo que sus palabras no pueden expresar, a causa de que todavía no lo ha conducido a nuestro mundo presente y objetivo. El conocimiento de lo invisible es ciertamente más definido en el poeta, y de más difícil expresión, hasta que lo ha puesto en contacto con alguna porción de aquella conciencia que comparte con los demás hombres. Pero en proporción estricta con su grandeza, vive él en un estado de conciencia, que el hombre ordinario no concibe siquiera que pueda existir: la conciencia, que en el universo inmenso habita, que en el aire sin límites respira, que una vasta tierra y un firmamento contempla y que arrebata semillas de plantas en proporciones gigantescas. Este plano de conciencia es el que necesitamos alcanzar. Que no está reservado para los hombres de genio únicamente, lo demuestra el hecho de que héroes y mártires lo han encontrado y en él han vivido no son los hombres de genio los que sólo a él pueden llegar. Los hombres de grande alma pueden solamente encontrarlo. Nada existe en este hecho que pueda conducir al descorazonamiento. Vulgarmente se supone que la grandeza en el hombre es un don de nacimiento. Esta creencia es debida a un modo de pensar defectuoso, a la ceguedad en lo que a los hechos de la naturaleza se refiere. 

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EL MISTERIO DE LOS UMBRALES -6  

Todo el pasado nos demuestra que la dificultad no es ninguna excusa para cejar en la empresa, y mucho menos para caer en la desesperación: de otra manera, el mundo hubiera carecido de muchas de las maravillas de la civilización. Consideremos, por lo tanto, la cosa lo más seriamente posible, habiendo desde luego familiarizado nuestra inteligencia con la idea de qué aquello no es imposible. La gran dificultad inicial es mantener vivo el interés hacia aquello que es invisible. Debe hacerse esto diariamente, y sólo tenemos que observar la manera cómo se verifica, con objeto de ajustar a lo mismo nuestra conducta. Todo inventor mantiene firmemente su interés hacia aquello que es invisible; y por completo depende de la firmeza de su concentración, el que triunfe o que fracase en su empresa. El poeta, que en el momento de su creación, la considera como aquello por lo cual vive, ve lo invisible y oye lo inaudible. Probablemente en esta última analogía, existe una clave en cuanto a la manera de conducirse para que el éxito en este viaje hacia la desconocida frontera (“de donde” a la verdad, “ningún viajero vuelve”) se logre. Se aplica también al inventor, y a todo aquel que sobresale del ordinario nivel físico y mental de la humanidad. La clave existe en aquella palabra: Creación.

Con frecuencia, la palabra “crear” es comprendida por la inteligencia ordinaria como sinónima de la idea de producir algo de la nada. A todas luces, no es ésta su significación. Mentalmente, nos vernos obligados a proveer de caos a nuestro Creador, para que con el mismo pueda dar origen a los mundos. El labrador, que es el productor típico de la vida social, debe tener a su disposición, sus materiales, su tierra, su cielo, lluvia, sol y semillas para introducir en el seno de la tierra; no puede producir nada de nada. Del vacío no puede brotar la naturaleza; más allá, detrás, o en el interior de la misma existe aquel material con el que se ha revestido ella, gracias a nuestro deseo por un universo. Es un hecho evidente el que las semillas, la tierra, el aire y el agua, que las hace germinar, existen en cada plano de acción. Si habláis con un inventor, encontraréis que mucho más allá de aquello de lo cual actualmente se ocupa, percibe siempre algo todavía por hacer, algo que sus palabras no pueden expresar, a causa de que todavía no lo ha conducido a nuestro mundo presente y objetivo. El conocimiento de lo invisible es ciertamente más definido en el poeta, y de más difícil expresión, hasta que lo ha puesto en contacto con alguna porción de aquella conciencia que comparte con los demás hombres. Pero en proporción estricta con su grandeza, vive él en un estado de conciencia, que el hombre ordinario no concibe siquiera que pueda existir: la conciencia, que en el universo inmenso habita, que en el aire sin límites respira, que una vasta tierra y un firmamento contempla y que arrebata semillas de plantas en proporciones gigantescas. Este plano de conciencia es el que necesitamos alcanzar. Que no está reservado para los hombres de genio únicamente, lo demuestra el hecho de que héroes y mártires lo han encontrado y en él han vivido no son los hombres de genio los que sólo a él pueden llegar. Los hombres de grande alma pueden solamente encontrarlo. Nada existe en este hecho que pueda conducir al descorazonamiento. Vulgarmente se supone que la grandeza en el hombre es un don de nacimiento. Esta creencia es debida a un modo de pensar defectuoso, a la ceguedad en lo que a los hechos de la naturaleza se refiere.

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Frases de Filósofos e iniciados -4
 
"Tu visión se volverá más clara sólo cuando puedas ver dentro de tu corazón” 
 
Carl G. Jung
 

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Frases de Filósofos e iniciados -4

 

"Tu visión se volverá más clara sólo cuando puedas ver dentro de tu corazón”

 

Carl G. Jung

 

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TRANCE DE ESPERA 
 
Solo en mis cimas de calma he meditado con voces en torno,  murmullos silentes que bañan la mente en sueño de luz,  susurros de cosas más allá del pensar que vela un Fuego blanco por siempre, alturas ocultas que piden respuesta al hondo inconsciente. 
 
Abajo y distante el mar de la vida, su pasión de oleaje,  palidece, charca que las alas de un ave sombría agitasen. 
 
Volando retorna el pensar de sus giros en lo alto y las simas, el pulso de vida se aquieta; sereno se baña mi espíritu en libertad potente. 
 
Inclina el excelso Saber su mirada hacia mí, Conocer que no mide la mente; 
 
Luz que toda visión excede de esplendor atavía el silencio. 
 
Pleno de arrobada Presencia los poblados espacios del ser 
Tiemblan con Fuego que sabe, vibran con el poder del reposo. 
 
Se ciñe la Tierra con trance, el Cielo la abraza y la viste. 
 
Alas en que brilla el destino en los eternos Portales dormitan. 
 
El Tiempo aguarda vacante el rayo que enciende, el Verbo que transfigura: 
 
El Espacio es quietud de Dios alzando su terrestre mansión. 
 
Todo espera en silencio el Fiat cercano, del Eterno los pasos; 
 
Pasión de un deleite aún por ser desde el mar Infinito se expande.
SRI AUROBINDO

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TRANCE DE ESPERA

 

Solo en mis cimas de calma he meditado con voces en torno,  murmullos silentes que bañan la mente en sueño de luz,  susurros de cosas más allá del pensar que vela un Fuego blanco por siempre, alturas ocultas que piden respuesta al hondo inconsciente.

 

Abajo y distante el mar de la vida, su pasión de oleaje,  palidece, charca que las alas de un ave sombría agitasen.

 

Volando retorna el pensar de sus giros en lo alto y las simas, el pulso de vida se aquieta; sereno se baña mi espíritu en libertad potente.

 

Inclina el excelso Saber su mirada hacia mí, Conocer que no mide la mente;

 

Luz que toda visión excede de esplendor atavía el silencio.

 

Pleno de arrobada Presencia los poblados espacios del ser

Tiemblan con Fuego que sabe, vibran con el poder del reposo.

 

Se ciñe la Tierra con trance, el Cielo la abraza y la viste.

 

Alas en que brilla el destino en los eternos Portales dormitan.

 

El Tiempo aguarda vacante el rayo que enciende, el Verbo que transfigura:

 

El Espacio es quietud de Dios alzando su terrestre mansión.

 

Todo espera en silencio el Fiat cercano, del Eterno los pasos;

 

Pasión de un deleite aún por ser desde el mar Infinito se expande.

SRI AUROBINDO

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EL MISTERIO DE LOS UMBRALES -5  
Que un hombre cosecha lo que ha sembrado, debe por supuesto ser verdad también; no tiene poder alguno para llevarse consigo la virtud, que a la vida material pertenece; el aroma de, sus buenas acciones es un sacrificio todavía mucho más dulce que el olor del crimen y de la crueldad. Como quiera que sea, puede suceder todavía que, gracias a la práctica de la virtud, se encadene por sí mismo en una caverna, en una inmutable manera de vivir en la materia, tan firmemente quesea imposible para la inteligencia el concebir que la muerte es un poder suficiente para libertarle y lanzarle en aquel ancho y glorioso océano, un poder suficiente para permitirle levantar la inexorable y pesada aldaba de la Puerta de Oro. Y algunas veces el hombre que ha pecado tan gravemente que su naturaleza está por completo contaminada y ennegrecida por el fuego feroz de la satisfacción egoísta está al último tan completamente consumido y carbonizado, que del vigor mismo de la pasión brota la luz. Más probabilidades tendría después de todo un hombre semejante de alcanzar el umbral de las puertas que el mero asceta o filósofo. Pero de poco sirve el llegar a los umbrales de las Puertas sin poder pasar por ellas. Y aquello es todo cuanto el pecador esperar, puede, gracias a la disolución de sí mismo, debida a la contemplación de su propia alma. Al menos, esto parece ser así, inevitablemente, a causa de su condición negativa. El hombre que levanta la aldaba de la Puerta de Oro, debe hacerlo con su propia y fuerte mano: debe ser absolutamente positivo. Podemos ver esto por analogía. En cada una de las cosas de la vida, en cada nuevo paso o desenvolvimiento, es necesario que el hombre ponga en juego su voluntad más dominante, con objeto de obtener cumplidamente lo que desea. A la verdad, en muchas ocasiones, aunque posea todas las ventajas y aunque haga uso de su voluntad hasta un cierto grado, fracasará completamente en la obtención de lo que pretende, por falta de la resolución final e inquebrantable. Ningún sistema de educación en el mundo hará de un hombre una gloria intelectual para su época, aunque sus poderes sean grandes. Porque a menos que positivamente desee alcanzar el colmo de la perfección, será únicamente un estéril erudito, un fabricante de palabras, una maravilla en pensamientos mecánicos y una mera máquina de memoria. Y el hombre que en sí mismo posee esta cualidad positiva, se levantará a despecho de las circunstancias adversas, reconocerá yse lanzará sobre la corriente de ideas, que constituye su natural alimento, y permanecerá por fin a manera de un gigante en el lugar al cual ha querido llegar. Esto lo vemos nosotros prácticamente en todas las fases de la vida. Por lo que no parece posible que el hombre que sencillamente ha prevalecido contra las pasiones, perdiendo la parte dogmática y miserable de su naturaleza, pueda pasar al través de estas grandes Puertas. 
 Pero como ni la preocupación le ciega, ni se ha adherido por sí mismo a ningún remolino de pensamiento, ni ha introducido la rueda de su alma en ningún surco profundo de vida, parece que si alguna vez la voluntad positiva pudiese nacer en él, podría en algún tiempo, no distante para descorazonarle, levantar su mano hacia la aldaba. Es indudablemente la más difícil empresa, en que durante la vida podemos vernos empujados, ésta de la cual nos ocupamos. ¡Libertad a un hombre de toda preocupación, de todo cristalizado pensamiento o sentimiento, de todas las limitaciones, y a pesar de todo desarrollar en él la voluntad positiva!. Mucho tiene de milagro al parecer; porque en la vida ordinaria, la voluntad positiva siempre está en asociación con ideas cristalizadas. Pero muchas cosas que participan mucho, al parecer, de una naturaleza milagrosa, han sido llevadas a cabo en la mezquina experiencia de vida concedida a nuestra actual humanidad. 

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EL MISTERIO DE LOS UMBRALES -5  

Que un hombre cosecha lo que ha sembrado, debe por supuesto ser verdad también; no tiene poder alguno para llevarse consigo la virtud, que a la vida material pertenece; el aroma de, sus buenas acciones es un sacrificio todavía mucho más dulce que el olor del crimen y de la crueldad. Como quiera que sea, puede suceder todavía que, gracias a la práctica de la virtud, se encadene por sí mismo en una caverna, en una inmutable manera de vivir en la materia, tan firmemente quesea imposible para la inteligencia el concebir que la muerte es un poder suficiente para libertarle y lanzarle en aquel ancho y glorioso océano, un poder suficiente para permitirle levantar la inexorable y pesada aldaba de la Puerta de Oro. Y algunas veces el hombre que ha pecado tan gravemente que su naturaleza está por completo contaminada y ennegrecida por el fuego feroz de la satisfacción egoísta está al último tan completamente consumido y carbonizado, que del vigor mismo de la pasión brota la luz. Más probabilidades tendría después de todo un hombre semejante de alcanzar el umbral de las puertas que el mero asceta o filósofo. Pero de poco sirve el llegar a los umbrales de las Puertas sin poder pasar por ellas. Y aquello es todo cuanto el pecador esperar, puede, gracias a la disolución de sí mismo, debida a la contemplación de su propia alma. Al menos, esto parece ser así, inevitablemente, a causa de su condición negativa. El hombre que levanta la aldaba de la Puerta de Oro, debe hacerlo con su propia y fuerte mano: debe ser absolutamente positivo. Podemos ver esto por analogía. En cada una de las cosas de la vida, en cada nuevo paso o desenvolvimiento, es necesario que el hombre ponga en juego su voluntad más dominante, con objeto de obtener cumplidamente lo que desea. A la verdad, en muchas ocasiones, aunque posea todas las ventajas y aunque haga uso de su voluntad hasta un cierto grado, fracasará completamente en la obtención de lo que pretende, por falta de la resolución final e inquebrantable. Ningún sistema de educación en el mundo hará de un hombre una gloria intelectual para su época, aunque sus poderes sean grandes. Porque a menos que positivamente desee alcanzar el colmo de la perfección, será únicamente un estéril erudito, un fabricante de palabras, una maravilla en pensamientos mecánicos y una mera máquina de memoria. Y el hombre que en sí mismo posee esta cualidad positiva, se levantará a despecho de las circunstancias adversas, reconocerá yse lanzará sobre la corriente de ideas, que constituye su natural alimento, y permanecerá por fin a manera de un gigante en el lugar al cual ha querido llegar. Esto lo vemos nosotros prácticamente en todas las fases de la vida. Por lo que no parece posible que el hombre que sencillamente ha prevalecido contra las pasiones, perdiendo la parte dogmática y miserable de su naturaleza, pueda pasar al través de estas grandes Puertas.

 Pero como ni la preocupación le ciega, ni se ha adherido por sí mismo a ningún remolino de pensamiento, ni ha introducido la rueda de su alma en ningún surco profundo de vida, parece que si alguna vez la voluntad positiva pudiese nacer en él, podría en algún tiempo, no distante para descorazonarle, levantar su mano hacia la aldaba. Es indudablemente la más difícil empresa, en que durante la vida podemos vernos empujados, ésta de la cual nos ocupamos. ¡Libertad a un hombre de toda preocupación, de todo cristalizado pensamiento o sentimiento, de todas las limitaciones, y a pesar de todo desarrollar en él la voluntad positiva!. Mucho tiene de milagro al parecer; porque en la vida ordinaria, la voluntad positiva siempre está en asociación con ideas cristalizadas. Pero muchas cosas que participan mucho, al parecer, de una naturaleza milagrosa, han sido llevadas a cabo en la mezquina experiencia de vida concedida a nuestra actual humanidad.

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Eso, dentro de lo cual incluso el silencio es escuchado, antes de que surgiera la percepción…
Eso, que percibe el percibir…
Sólo ese Ser libre de conceptos e inmutable Es.
Eso, Yo Soy.
MOOJI

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Eso, dentro de lo cual incluso el silencio es escuchado, antes de que surgiera la percepción…

Eso, que percibe el percibir…

Sólo ese Ser libre de conceptos e inmutable Es.

Eso, Yo Soy.

MOOJI

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Si se ha mantenido una habitación en la oscuridad durante mil años, cuando se abre la ventana… ¿harán falta mil años para que la oscuridad desaparezca?
De igual modo, en un instante la luz de la verdad expulsa la oscuridad de la ignorancia.
* * *
En la bola de cristal de la conciencia está contenida la sensación del observador percibiendo, informando e involucrándose con la experiencia de diversidad, fuera y dentro de la forma a través de la que también se expresa. La sensación de yo-soy es la semilla de la que brota todo, que es percibida por esa intuición yo-soy. El yo-soy no puede expresarse a sí mismo sin la forma. Sin la forma no puede experimentar.
Nadie puede ver al observador del yo-soy. No puedes utilizar tu intelecto más allá del yo-soy. Así pues, ¿qué es lo que conoce incluso al propio intelecto? No utilices la imaginación, ¡la imaginación es observada! ¿Quién sigue pensando? Incluso tu tendencia a pensar, junto con el propio pensar, está siendo observada por eso que está más allá del pensamiento. Entonces, ¿para qué sirve pensar? Es redundante.
Muchos de vosotros teméis ir más allá de la capacidad intelectual de la mente. Existe la noción de que no-mente equivale a locura: “¡Si pierdo la cabeza me volveré loco!”. Descubre qué es lo que se aferra a la mente o qué la abandona. ¡Porque eso es mente! Tú eres eso en lo que está contenida la mente, con todas sus ideas y nociones, incluso locura. ¿Cómo puedes volverte loco al descubrir quién eres?
No hay nada malo con el pensamiento. No hay nada malo en ningún objeto. Pero una identificación errónea crea este engorro y estás aquí para descubrir ese autoengaño. Al examinar el “yo”, descubrirás que “yo” no pertenece a nadie.
Yo-soy es libertad, yo-soy es Ser. Yo-soy es in-mezclable, puro; sin yo-soy no existe nada. Es el perfume inmarcesible de aquel resplandeciendo en cada cuerpo. Esa divinidad en mi cuerpo habla a esa misma divinidad en tu cuerpo. Aquel que mira a través de mis ojos es el mismo que mira a través de los tuyos. Descubrirás esta verdad, se auto-revelará. Aquel que descubre Eso y aquel a quien Eso es revelado son Eso mismo.
No es necesario que te rasques la cabeza intentando comprender. Eso se revela a sí mismo, no a otro.
MOOJI

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Si se ha mantenido una habitación en la oscuridad durante mil años, cuando se abre la ventana…
¿harán falta mil años para que la oscuridad desaparezca?

De igual modo, en un instante la luz de la verdad expulsa la oscuridad de la ignorancia.

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En la bola de cristal de la conciencia está contenida la sensación del observador percibiendo, informando e involucrándose con la experiencia de diversidad, fuera y dentro de la forma a través de la que también se expresa. La sensación de yo-soy es la semilla de la que brota todo, que es percibida por esa intuición yo-soy. El yo-soy no puede expresarse a sí mismo sin la forma. Sin la forma no puede experimentar.

Nadie puede ver al observador del yo-soy. No puedes utilizar tu intelecto más allá del yo-soy. Así pues, ¿qué es lo que conoce incluso al propio intelecto? No utilices la imaginación, ¡la imaginación es observada! ¿Quién sigue pensando? Incluso tu tendencia a pensar, junto con el propio pensar, está siendo observada por eso que está más allá del pensamiento. Entonces, ¿para qué sirve pensar? Es redundante.

Muchos de vosotros teméis ir más allá de la capacidad intelectual de la mente. Existe la noción de que no-mente equivale a locura: “¡Si pierdo la cabeza me volveré loco!”. Descubre qué es lo que se aferra a la mente o qué la abandona. ¡Porque eso es mente! Tú eres eso en lo que está contenida la mente, con todas sus ideas y nociones, incluso locura. ¿Cómo puedes volverte loco al descubrir quién eres?

No hay nada malo con el pensamiento. No hay nada malo en ningún objeto. Pero una identificación errónea crea este engorro y estás aquí para descubrir ese autoengaño. Al examinar el “yo”, descubrirás que “yo” no pertenece a nadie.

Yo-soy es libertad, yo-soy es Ser. Yo-soy es in-mezclable, puro; sin yo-soy no existe nada. Es el perfume inmarcesible de aquel resplandeciendo en cada cuerpo. Esa divinidad en mi cuerpo habla a esa misma divinidad en tu cuerpo. Aquel que mira a través de mis ojos es el mismo que mira a través de los tuyos. Descubrirás esta verdad, se auto-revelará. Aquel que descubre Eso y aquel a quien Eso es revelado son Eso mismo.

No es necesario que te rasques la cabeza intentando comprender. Eso se revela a sí mismo, no a otro.

MOOJI

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SOBRE EL AMOR -35
 
Los que prefieren la sensatez y huyen de la locura son incapaces de sentir el amor verdadero.
Anónimo

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SOBRE EL AMOR -35

 

Los que prefieren la sensatez y huyen de la locura son incapaces de sentir el amor verdadero.

Anónimo

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REFLEXIONES -59
 
“Dame una señal de que prestaste atención a alguna de las cosas que creé y envíamela de un modo inesperado para que me sorprenda de mi habilidad para ser capaz de experimentarlas. 
Hazlo de modo tal que no tenga duda de que proviene de ti.”. 
Joe Dispenza, D. C.
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REFLEXIONES -59

 

“Dame una señal de que prestaste atención a alguna de las cosas que creé y envíamela de un modo inesperado para que me sorprenda de mi habilidad para ser capaz de experimentarlas.

Hazlo de modo tal que no tenga duda de que proviene de ti.”.

Joe Dispenza, D. C.

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